Estados Unidos opera con 4,487 bancos. México, con 52 instituciones de banca múltiple.
La diferencia es de 86 a 1.
No es porque “allá todo sea más grande”. Es el resultado de decisiones políticas e institucionales que tomaron caminos opuestos y que hoy determinan quién tiene acceso a crédito, a qué costo y bajo qué condiciones.
En 2025:
Pero no siempre fue así.
En 1921, Estados Unidos tenía 29,417 bancos comerciales. México, antes de la crisis de 1982, operaba con alrededor de 60 instituciones.
La pregunta no es qué número es “mejor”. La pregunta es qué tipo de sistema construyó cada país.
El sistema bancario estadounidense no nació eficiente. Nació fragmentado por diseño.
Durante el siglo XIX, la mayoría de los estados aprobaron leyes de unit banking que prohibían a los bancos operar más de una sucursal. En 1900, de 12,427 bancos, solo 87 tenían sucursales.
Resultado:
Eran poco eficientes, pero políticamente útiles: descentralizaban el poder financiero lejos de Wall Street.
La Ley McFadden de 1927 prohibió formalmente la banca interestatal. Los bancos grandes no podían expandirse libremente entre estados.
Esta restricción cayó hasta 1994, con la Riegle-Neal Act. Desde entonces, la consolidación ha sido constante:
El sistema se está corrigiendo, pero lentamente.
México comprimió décadas de transformación bancaria en tres eventos traumáticos:
En septiembre de 1982, el gobierno nacionaliza 60 bancos. Durante la década siguiente, fusiones reducen el sistema a 18 bancos estatales.
Resultado: concentración, ineficiencia, nula innovación.
Los bancos se privatizan rápidamente, sin una capacidad regulatoria madura. Los compradores pagan precios inflados y expanden crédito sin análisis de riesgo sólido.
Con el colapso del peso:
El costo del rescate asciende a 100 mil millones de dólares, cerca del 19% del PIB.
De los 18 bancos privatizados, solo la mitad conserva a sus accionistas originales. El resto es vendido, fusionado o intervenido, en muchos casos por bancos extranjeros.
Siete bancos controlan 78% del mercado: BBVA, Santander, Banamex, Banorte, HSBC, Scotiabank e Inbursa.
Solo dos son mexicanos.
Ambos sistemas tienen problemas, pero por razones opuestas.
Estados Unidos tiene miles de bancos, pero enfrenta costos de fragmentación. Canadá opera con 35 bancos. Corea del Sur con 20. Ambos con más competencia efectiva.
México, en cambio:
No por riesgo. Por falta de competencia real.
Las consecuencias son claras:
Ningún sistema fue diseñado para ser óptimo.
En Estados Unidos, el sistema protegió intereses rurales y bancos pequeños. En México, las decisiones respondieron a crisis políticas y rescates financieros.
El resultado es un sistema:
Esto no es historia económica. Es tu realidad operativa.
Tus “52 opciones bancarias” se comportan como cinco.
La pregunta no es cuántos bancos necesita un país. La pregunta es cuánto le cuesta a tu empresa operar en un sistema que protege oligopolios en lugar de facilitar crecimiento económico.
Hasta que esa pregunta incomode lo suficiente, nada va a cambiar.
Fuentes: CNBV, FDIC, Banco de México, Federal Reserve, World Bank Global Findex. Cifras actualizadas a Diciembre de 2025.